ATT. Directora gerente del Servicio de Salud del Principado de Asturias.
CC. Director general de cuidados, humanización y atención sociosanitaria.
CC. Consejero de Salud y Servicios sanitarios.
Asunto: Medidas urgentes y gestión de la demanda. Estrategia para un nuevo enfoque en atención primaria.
Estimada directora.
Mediante el presente le queremos trasladar nuestro malestar y decepción ante la presentación del documento “Medidas urgentes y gestión de la demanda” para el que nos había solicitado colaboración
como sociedad científica.
A pesar de haber respondido con celeridad aportando nuestra visión y propuestas de mejora al borrador del documento, la versión final fue presentada sin una valoración y discusión de éstas ni haber celebrado ninguna reunión conjunta. Tanto es así, que ninguna de las aportaciones que han hecho desde la Sociedad de Enfermería Familiar y Comunitaria de Asturias (SEAPA) ni el resto de grupos que representan a las enfermeras de atención primaria, el Colegio Oficial de Enfermería del
Principado de Asturias (CODEPA) y la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC), se ha incluido en el texto. Un hecho que nos ha sorprendido y causado un profundo malestar, pues creemos que ante
la toma de una decisión que va a tener este grado de repercusión, como es la reordenación de la atención de los equipos de atención primaria, todos los agentes implicados deberían haber tenido voz y voto, no sólo por una cuestión de representación o cooperación, sino también para garantizar que se toman las medidas más adecuadas y oportunas para el caso. Por todos es sabido que ninguna perspectiva recoge la verdad ni la realidad absoluta, sino que cada una de ellas es relativa y parcial.
En este caso, se nos ha dejado al margen, y es una lástima, porque las enfermeras tenemos mucho que decir al respecto.
Por otra parte, nos parece desacertado que en la publicación del proyecto se nos haya incluido entre los componentes del grupo de trabajo ante las asperezas que han levantado las medidas entre nuestro
colectivo, cuando, en realidad, por lo explicado anteriormente, es evidente que no lo hemos sido. Por tanto, le pedimos, que aclare este punto por honradez, como así lo haremos nosotros también.
En cuanto al contenido, tal como les habíamos señalado en nuestras aportaciones, estas “nuevas funciones” que nos atribuye a las enfermeras nos parecen ciertamente incompletas y poco eficientes y prácticas. La “Gestión de Actividad No Demorable / Sin Cita” es el aspecto que más nos preocupa dentro de su planteamiento. Dado lo escueto y confuso del documento, no es posible conocer con claridad cuál es la finalidad de esta nueva actividad que se ha impuesto a las enfermeras de atención primaria. El diseño de las agendas y el funcionamiento que nos han transmitido desde las gerencias está muy lejos de parecerse a una “gestión enfermera de la demanda” como la que se ha implantado en otras Comunidades Autónomas, con bastante acierto y buenos resultados. Si nos ceñimos a las directrices proporcionadas, la enfermera asumiría un rol de intermediaria entre el usuario y el médico, sin ninguna capacidad para resolver la demanda solicitada. Decidir si una consulta es o no demorable cuando el propio usuario así lo indica por una valoración telefónica que no se basa en ningún protocolo ni guía consensuada, deja las decisiones en manos de una endeble impresión subjetiva. Es evidente que careciendo de un respaldo legal y unos argumentos sólidos en las que respaldar las decisiones, las enfermeras van a terminar actuando como secretarias. Esta medida novedosa no va a descongestionar el sistema ni solucionar los problemas de sobrecarga de otros profesionales, sino que más bien hará lo contrario. Esta situación generará, sin lugar a duda, una mayor sobrecarga a la atención primaria en general y a las enfermeras en particular, así como tensiones por parte de los pacientes, al comprobar
que su problema tarda más en resolverse, como por parte de los médicos, quienes seguirán asumiendo la resolución de todos los procesos asistenciales. Una posición compleja, en el centro de una demanda sin herramientas que le permitan dar solución en un sentido u otro, que limitará su actividad profesional a un fin que parece ser exclusivamente la contención de la demanda.
Las enfermeras de atención primaria hemos jugado un papel decisivo hasta ahora en medio de toda esta vorágine. El seguimiento de las personas infectadas por el Covid-19 en sus domicilios, la realización de las pruebas de PCR, el triaje en la entrada de los Centros de Salud, la gestión y asesoramiento de los centros gerontológicos, la atención y seguimiento de los escolares, han sido algunas de las funciones que hemos asumido. Unas funciones que han sido desempeñadas con verdadero esfuerzo e implicación, al ser conscientes de la mejora que suponen para la atención que recibe la sociedad y del valor que le añade a la propia atención. Este giro brusco que se plantea para el papel que desempeñará la enfermera de atención primaria incrementará la presión y carga de trabajo de las enfermeras, y limitará su práctica y funciones habituales, ya que el tiempo y el esfuerzo tienen un límite. Sin ni siquiera haber arrancado estas medidas, la presentación de las mismas ya ha generado una gran confusión e indignación en el colectivo. Un descontento que compartimos y manifestamos, porque en un momento como este, en el que las carencias de personal son
determinantes, resulta incomprensible que se adopten medidas que no solo no optimicen y aprovechen al máximo el potencial de la plantilla, sino que, además, entorpezcan su labor y su funcionalidad en el sistema.
En definitiva, las enfermeras somos una pieza clave de la solución y somos conscientes de que asumiendo funciones que llevamos años reivindicando podríamos colaborar a la mejora de la eficiencia del sistema sanitario. No obstante, esta misma razón hace que debamos estar presentes en el diseño e implantación de este tipo de iniciativas, al contrario de lo que ha sucedido en esta ocasión en el que lamentablemente las decisiones se han tomado de manera unilateral.
Esperamos que reconsidere su postura y que podamos colaborar para poder adoptar una estrategia que pueda mejorar la atención que prestamos en la atención primaria y haga más eficiente el sistema.
Siempre que lo ha solicitado, ha contado con nuestra total disposición para trabajar sobre todos aquellos aspectos que repercutirán positivamente sobre los usuarios y la propia sanidad, y así seguirá siendo siempre y cuando se plantee un método de trabajo serio y riguroso en acciones o estrategias que permitan tratar de paliar la actual situación del sistema sanitario.
Sin otro particular.
Junta Directiva de SEAPA