Podríamos afirmar sin equivocarnos que las enfermeras de atención primaria hemos jugado un papel decisivo hasta ahora en medio de toda esta vorágine. El seguimiento telefónico de las personas infectadas por el Covid-19 en sus domicilios, la realización de las pruebas de PCR, el triaje en la entrada de los centros de salud, la gestión y asesoramiento de los centros gerontológicos, la atención y el seguimiento de los escolares en el comienzo de curso, han sido algunas de las funciones que hemos asumido. Unas funciones que han sido desempeñadas con ingentes esfuerzos e implicación, al ser conscientes de la mejora que suponen para la atención que recibe la sociedad y del valor que le añade a la propia atención. A juzgar por los últimos comunicados de Consejería y Sespa parece que estas funciones pudieran ser ampliadas en un futuro no muy lejano. También se ha hablado sobre nuevas competencias…